Friday, 28 January 2011

Historia de Una Presentación del Coaching Efectivo con Modelado - 1.

Son las cuatro de una tarde lluviosa de diciembre. Es el segundo día de presentaciones en masa. Hace mucho calor en la sala. Probablemente l@s participantes estén cerca de la famosa “muerte por powerpoint” así que decido – en un impulso quizá – cambiar la presentación que tenía previsto hacer.

En vez de hacer otra presentación de programa de coaching y contenidos y por qué es de más o menos calidad esto o aquello y otra información que se encontrará, en todo caso en los folletos decido hacer una – muy pequeña – demostración de lo que es el coaching como proceso para después enviar el “power point” para que los participantes que así lo quieran puedan verlo en la comodidad de su propia casa.


Este documento - junto con los que lo siguen - pretende resumir la presentación que hubiera hecho - de haber hecho una presentación clásica.

Antes de entrar en ella, me gustaría comentar un poquito qué otra cosa hice en esta ocasión, cómo y por qué.

Qué:

Ofrecer una idea introductoria del propio proceso de coaching con un ejemplo sencillo para después estructurarlo. Este mismo ejemplo servirá para “modelar” a continuación.

La instrucción era: “Coaching en el uso de la herramienta que es una silla” : Júntate con otro compañer@/ observa cómo está sentad@/ sugerir diferentes variaciones en lo que está haciendo/ observa cómo lo hace y nota las diferencias que produce/ pregúntale si es mejor, peor o indiferente.

Cómo:

Principalmente, con curiosidad y utilizando el principio de parsimonia de Guillermo de Occam de no crear más entidades de las necesarias para poder entender un fenómeno determinado. Y, claro, experiencialmente - pasando de la experiencia – sin aplicar procedimientos (¡a pesar de los intentos de algunas personas en el grupo de añadir los suyos propios!)

Por qué :

Hay muchos dogmas y nociones un tanto peregrinas sobre el coaching (como ocurre con cualquier actividad que se pone de moda. Uno de ellos es que coaching es, primordialmente, una actividad lingüística cuya base es la realización de preguntas más o menos “poderosas”. Las descripciones difusas que a veces se encuentran que hablan de “acompañar” a las personas en sus “viajes” por el interior tampoco ayudan. El coaching es un proceso de intervención que se puede describir como tal, desarrollar en mayor o menor profundidad las habilidades necesarias para llevarlo a cabo e integrarlo con otros procesos de intervención.

El público en esta presentación se entiende que es profesional de la psicología probablemente más interesado y desde luego más capacitado que la media para entender los beneficios de una aproximación constructivista, claramente modelada y sobre todo fácil de integrar con otros procesos de intervención (como psicoterapia, counselling, asesoramiento, enseñanza y un bastante largo etc.)

Coaching Efectivo con Modelado se ha creado utilizando DBM (Developmental Behavioural Modelling) metodología de modelado de corte constructivista diseñado y creado por psicólogos profesionales en muchas diferentes áreas de intervención para profesionales igualmente polifacéticos y que busquen una aproximación a la altura de la complejidad de la tarea de tratar con seres humanos en desarrollo.

Friday, 21 January 2011

Despertar el Gigante que Hay en ti - o no, La cuestionable metáfora mayéutica

En diferentes posts en los blogs de PNL Remodelada aquí y en otros hemos comentado la problemática de las metáforas. Tienen la ventaja de ofrecer una manera fácil de entender algo nuevo en términos de algo ya conocido. Empieza a ser problemático cuando lo similar se confunde con lo que es igual.

Una de las más comunes metáforas del cambio es la idea de "sacar lo que hay dentro": "despertar el gigante dentro", "dentro de cada persona obesa hay una persona delgada queriendo salir"etc.

Literalmente lo que describe es una situación en "algo" ya existe de forma más o menos física dentro de la persona y lo necesario es ayudar, con cuidado y "arte" a que salga a la luz.

Este tema me trae al recuerdo el viejo chiste de la persona que, al ver trabajar a un escultor le pregunta cómo lo hace. El escultor le responde que tiene que percibir la figura que hay en la madera (o el bloque de marmol etc.). Una vez hecho esto, es cuestión de quitar a cincelazos, lijando y puliendo todo lo que sobra. "Parece sencillo" contesta el otro "me gustaría probar". El escultor le da sus herramientas y un bloque de madera y se retira. Al cabo de un rato, vuelve al taller y encuentra a su amigo rodeado de virutas y con la madera destrozada. "Lo siento" dice el otro "no había ninguna figura dentro del bloque que me diste".


Se ha hecho mucho hincapié en la tradición “mayéutica” del coaching. Es harto común leer descripciones de “acompañar” al cliente (en una especie de viaje) y ayudarle a “descubrir lo que tiene dentro”. A veces se habla de “despertar” potencialidades. La metáfora de fondo de partera/ partero o comadrona / comadrón es atractiva y, como todas la metáforas efectivas, plausible. El problema es que si la investigamos se revela como bastante desatinada.

El trabajo del partero (que Sócrates por ejemplo afirmaba como suyo) consiste en ayudar a nacer a un bebé que ya existe y que además es el fruto de una relación anterior. Esto presupone las existencia del bebé y de las relaciones (sexuales en este caso) que condujeron a esa existencia.

En el caso del coaching es posible que haya algunos “bebés” escondidos que nacerán con un mínimo de reflexión. Pero el coaching sirve para mucho más que eso. Hay otra tradición presente en el proceso. Es la tradición del maestro de esgrima, del tutor individualizado y especializado, es decir, de la función de ayudar a una persona (o equipo de personas si es el caso) a hacer mejor aquello que ya sabe hacer hasta cierto punto. Tradicionalmente, esto siempre se ha asociado con habilidades más bien mecánicas, con DBM es posible extenderlo a habilidades complejas (por ejemplo las habilidades cognitivas).

El punto de partida del proceso del coaching es un ejemplo o varios ejemplos de lo que el cliente (o “coachee”) hace actualmente (arriba indicado como “desempeño”) y el punto final es ese mismo desempeño mejorado (después de “evaluar”).

Esto era ejemplificado en la presentación con el “uso de la silla”. Este ejemplo es – deliberadamente – intrascendente en lo que se refiere al contenido, precisamente porque eso ayuda a aclarar el proceso.

La utilidad de empezar con un ejemplo real de un desempeño es que no hace falta hablar de ello se puede utilizar la experiencia real tanto del coach como del coachee. Exactamente cómo se hace esto – especialmente en aquellos casos en que no es posible obtener un ejemplo “en vivo” - es parte de la propia formación en coaching efectivo.

El segundo punto es alterar (o variar si se prefiere) ese mismo desempeño. Alterar quiere decir en esto caso introducir alteraciones en el desempeño. Estas podrían ser alteraciones en la fisiología, en el uso de los sentidos, en el uso de lenguaje, en el comportamiento conceptual. El caso es que se realicen en el acto (por lo que, lógicamente el hacer lo que se propone tiene que estar dentro de las posibilidades del coachee) y que las dos personas (coach y coachee) puedan notar la(s) diferencia(s) que hace.

Esta fase de notar es muy importante habrá aspectos diferenciales que el coachee nota más fácilmente que el coach y viceversa. Lo que no notas no estará disponible. Es como si no existiera.

Ahora bien, para que esto no se quede meramente en algo aislado es importante que se confirme, es decir que se pueda repetir y producir sistemáticamente las mismas diferencias.

Finalmente evaluar la efectividad, la comodidad y la relevancia de lo que se haya añadido proporciona información fundamental en cuanto a qué más cosas añadir o si es apropiado terminar.

Este proceso es constante y estará operando siempre que se esté haciendo uso del proceso de coaching.

Como es lógico cada aspecto requiere de habilidades muy específicas para poder asegurar la satisfactoria realización, gestión, dirección y supervisión del proceso.

 La precisión en el coaching es fundamental.

Saturday, 30 October 2010

Coaching y Otros Procesos de Intervención con Modelado

Coaching es solo uno de muchos diferentes procesos de intervención. Es importante pero no es, ni mucho menos, el único proceso ni el más importante. Quien aspira a intervenir con éxito y eficazmente con personas reales debe contar con una aproximación a la altura de la tarea. La formación en un solo proceso, aunque útil, sencillamente, no es suficiente.

El modelo DBM de Consultoría Sistémica es único. Es un modelo integrado de todos (15) los procesos de intervención con clientes. Ofrece una base real y completa - el modelado y remodlar - desde la que trabajar de forma realmente centrada en el cliente (y no, por ejemplo, en procedimientos, tipos de pregunta etc.)



DBM y toda la formación basada en DBM ofrece una variedad y nivel de precisión que está muy por delante de otras aproximaciones.

Sunday, 3 October 2010

Habilidades de Modelar en Coaching

El mundo del "coaching ejecutivo" - o coaching realizado en un contexto empresarial - se está volviendo mucho más competitivo. Era evidente que iba a ocurrir y, francamente, hay muchos coaches y aspirantes a ello que no se diferencian mucho de los demás. Ante ello empieza a haber una proliferación de nuevas técnicas, "herramientas" y especializaciones.

Me parece claro que la diferencia que marca diferencia a la larga no es, mi mucho menos añadir más tecnología y procedimientos a hacer sino más habilidades.

Y en el coaching, al igual que ocurre con todos los procesos de intervención, la gran asignatura pendiente son las habilidades de modelar. Esto es, principalmente, porque estas habilidades proporcionan una manera real de hacer lo que muchas veces se comenta pero pocas veces se consigue – centrarse en el propio cliente. Suena fácil - pero no lo es y desde luego dista mucho de ser la manera en que la mayoría de los coaches hacen coaching.

Saber centrarse en el cliente y lo que el (o ella) realmente hace y mejorarlo es el propósito del proceso de coaching. No es centrarse en lo que el cliente cuenta de su situación, ni en lo que "debería" hacer según las nociones populares de autoayuda. No es guiarle con preguntas más o menos poderosas a que descubra lo que el coach piensa que debe descubrir. Tampoco es cuestión de centrarse en técnicas (aunque sean técnicas de hacer preguntas a ese mismo cliente) o en unas "herramientas" o procedimientos más o menos complicados. Es cuestión de disponer de habilidades de modelar. Esto es precisamente el valor añadido de la metodología DBM:  habilidades para marcar una diferencia de verdad y hacer trabajo realmente efectivo.

El coach ya formado que quiera destacar por su trabajo efectivo y relevante haría muy bien considerando aprender a modelar con DBM como base de sus intervenciones profesionales.

Tuesday, 11 May 2010

Mitos en el Coaching - No "Vivimos en el Lenguaje" - es más interesante que eso

Esta noción – la de “vivir en un mundo lingüístico” me sedujo cuando era estudiante. Me sedujo por lo iconoclasta, por lo contundente, incluso - irónicamente - por lo "digital". Me acuerdo todavía de una noción especialmente seductora del Profesor Raymond Williams en uno de sus seminarios sobre la lingüística – “el lenguaje constituye al ser humano”. Suena muy bien eso.
Otros han dicho cosas parecidas . Tanto es así que va siendo un lugar común. Uno que encontré en Wikipedia hablando del coaching “ontológico” reza “el lenguaje es sobre otras cosas lo que hace de los seres humanos el tipo particular de seres que somos. Somos seres que vivimos en el lenguaje. Somos seres sociales. No hay lugar fuera del lenguaje desde el cual podamos observar nuestra existencia.”

Pues a primera vista, parece plausible. Nosotros hablamos, usamos el lenguaje. ¿Acaso hablan los otros animales? Bueno - a lo mejor los delfines... y las ballenas. ¿Usan lenguaje? pués las abejas quizás ...y siempre se están buscando - y encontrando - cosas nuevas de los chimpancés y los bonobos pero no, es cierto que hablar, lo que se dice hablar, como nosotros hablamos – ninguno.

Pero la verdad es que hay unas cuantas cosas que nosotros hacemos que los otros animales no hacen - ni de forma rudimentaria. Por ejemplo medir objetivamente o imaginar o recordar intencionadamente (y es que hay ciertos calificadores – o, de hecho, calidades – de comportamiento que parecen exclusivamente humanas).

Pero vamos a dejar eso correr y centrarnos en la cuestión de ¿qué actividad nos distingue de los demás animales por excelencia? Podríamos sacar algunos ejemplos muy significativos más allá del lenguaje. Uno muy interesante es esto: que los seres humanos claramente no somos el único animal que hace uso de las herramientas. Pero si somos la única especie que utiliza las herramientas para hacer herramientas.

Y esto no es trivial, puesto que una de esas herramientas es, precisamente, el lenguaje. Otra, curiosamente, es el pensamiento. Se pueden entender (que, por cierto, no es una actividad lingüística aunque muchas veces utilizamos el lenguaje para ello) los dos como herramientas que utilizamos para construir el significado. Pero también utilizamos el sentir – ay, los sentimientos son fundamentales en nuestro acervo creativo.

Claro que esto no es mucho más que repetir una idea más o menos constructivista (no radical) de como hacemos nuestro mundo – o nuestras representaciones de ello.
Que seamos seres que “vivimos en el lenguaje” también es bastante cuestionable. Una vez más resulta plausible. Miras a tu alrededor y (a no ser que estés en una zona muy desconocida) probablemente puedes dar un nombre a todo lo que ves. Es más, una parte de lo que recuerdas e imaginas lo harás con el lenguaje. Es más todavía, mucho de la interacción que haces con el mundo y con otras personas se puede describir en términos de procesos y los procesos tienen nombres - luego son lingüísticos, ¿no? Pues creo que no. Un pingüino tiene nombre pero no es lingüístico. Lo que es lingüístico es su nombre, su etiqueta. Y, por parafrasear al Obispo Berkeley si un pingüino se cae en la antártida y nadie lo ve ni lo oye – ni lo nombra – sigue siendo un pingüino. Aquí no estoy entrando en la cuestión Saussuriana de signos, significados y significantes, solo afirmo que el mero hecho de que algo pueda nombrarse no lo convierte en un fenómeno lingüístico.

No vivimos en el lenguaje ni en un mundo exclusivamente (ni principalmente) lingüístico por una muy sencilla razón: hay aspectos de nuestra experiencia – muchas de ellas - que no pueden expresarse mediante el lenguaje. El lenguaje tiene su utilidad, claro que la tiene - y mucha – pero no lo es todo ni muchísimo menos.
Todo se hace tremendamente claro si adoptamos una perspectiva dinámica y de desarrollo. Y los dos son fundamentales para la práctica efectiva de un coaching que realmente vaya a hacer diferencia.

Y claro cualquier proceso de intervención – en este caso de coaching - que pretenda basarse exclusiva (o incluso principalmente) en el lenguaje correrá el riesgo de estar entre limitado y directamente irrelevante. Me explicaré en más detalle en el siguiente post.

Saturday, 8 May 2010

La Historia del "Coaching"


Los Orígenes del Término "Coach" y "Coaching"

El término "coach" o "coaching" es un vocablo ya muy conocido en el castellano. Cuando se traduce (que es cada vez menos frecuente) se suele traducir por "entrenador", "asesor personal" y cosas por el estilo. Por otra parte, muchas personas conocen la misma palabra con su acepción de "carruaje" o "diligencia" y, en tiempos más recientes "autocar".

Y ¿qué diablos tiene que ver una cosa con la otra? ¿Qué conexión puede hacer entre un entrenador y un medio de transporte?

Cierto es que el término "coach" inicialmente significaba "carro" "carruaje" "carroza" y un relativamente largo etcétera de otros diferentes tipos de medio de transporte. La palabra proviene del nombre del pueblo Húngaro, Kocs (al igual que kotsche en aleman, coche en francés y coche en castellano) que fue el lugar donde inicialmente se fabricaba este tipo de vehículo. Desde el siglo 15, hay palabras parecidas en la mayoría de los idiomas europeos.


Pasamos al siglo 19 (por el año 1830) en la Universidad de Oxford donde no todos los estudiantes se dedican precisamente a estudiar. Sin embargo el sistema educativo iba siendo cada vez más exigente con los exámenes que se presentaban en las vidas de los jóvenes aristócratas y hijos de familias acaudaladas que formaban la mayor parte del cuerpo de estudiantes como un escollo o barrera en su camino o, como mínimo un tramo difícil de recorrer. Para ayudarles a recorrer este camino difícil de este al otro lado de los exámenes finales se presentaban los tutores privados especializados, hombres profesionales del mundo académico cuyo cometido era identificar exactamente lo que le faltaba a cada joven aspirante para poder aprobar con éxito su carrera universitaria. Ya existía la figura del maestro de esgrima o de baile que ayudaban en materias muy específicas. Ahora venái el "maestro personal para los exámenes".


Y en el argot universitario de aquel entonces aparece una nueva referencia "coach" o "carruaje" como "lo que le lleva a uno por los exámenes". Se puede imaginar el tipo de diálogo que surgía al respecto:

"Pobre Charles lo lleva muy mal, no ha dado ni golpe en todo el año - ¿qué va a hacer en los exámenes finales?"

"El no tiene ningún problema - se puede permitir un "carruaje" (coach) que le lleve - ¡así cualquiera!".

Como ocurre muchas veces con el argot, lo extraño de la metáfora hombre-medio de transporte contribuyó a que se hiciera popular. En muy poco tiempo pasó al vocubalario común de los universitarios (y, cuando se licenciaban, pos-universitarios) de modo que para 1860 aproximadamente y se había acuñado el término en relación con el deporte - inicialmente en el contexto de los equipos universitarios de la famosa regata entre los equipos de remo de  Oxford y Cambridge.

A partir de allí "coach" se utilizaba cada vez más en relación con la persona que se dedicaba a ayudar a cada equipo a sacar lo mejor de si mismo. Entrenar era, por supuesto una parte de esto pero entrenar como actividad tiene que ver con practicar sistemáticamente ciertas actividades generalmente consideradas como buenas para el deporte que fuera (por ejemplo correr en "sprint" o remar series) mientras que el coach se dedicaba más a identificar lo que podría ayudar a las personas específicas de un equipo específico a mejorar su desempeño.

Entrenar y entrenamiento (training) es un tipo de intervención complementario pero no sinónimo con "coaching"

Wednesday, 17 February 2010

Nueva Convocatoria de Coaching con Modelado DBM


SCT Systemic anuncia la convocatoria de un nuevo taller de primer nivel en Coaching Efectivo con Modelado.

8 al 12 de marzo 2010.

Este taller es la primera parte de la formación completa en Coaching Efectivo con Modelado. Es un curso que proporciona en profundidad las habilidades de comunicación y cmabio necesarios para poder intervenir de forma efectiva.


La formación en coaching ejecutivo con SCT Systemic incluye:

  • un taller inicial de aprendizaje auténticamente experiencial (no meramente procedimientos
    con prácticas)
  • prácticas guiadas, 
  • supervisión
  • un taller avanzado
  • prácticas supervisadas.

Es la única formación complete en Coaching Efectivo con Modelado en el mundo hispano parlante.

Para más información sigue este link
Homologado por AECOP (Asociación Española de Coaching y Consultoría de Procesos)