Opiniones sobre DBM y Coaching Efectivo

En esta página recojo algunos de los testimonios que has escrito diferentes personas sobre sus experiencias con la metodología DBM.



"Hace cerca de 3 años tuve la suerte de conocer a Tim Ingarfield en un curso de coaching. A partir de ahí comienza mi acercamiento a DBM y, actualmente, estoy realizando el Master de Terapia y Consultoría Sistémicas. Me siento muy afortunada de conocer a John McWhirter, padre del modelo.
Desde el primer momento quedé impactada por el tipo de formación que imparten. Se centran fundamentalmente en la práctica; no llenan los cursos de definiciones de conceptos sino que te dan pautas para que llegues a descubrir las diferencias por tus medios y adquirir habilidades útiles para tu trabajo con personas. Ha sido todo un descubrimiento, que me ha generado muchas más ganas de explorar y de buscar áreas donde seguir desarrollándome.
Lejos de la estandarización de otras formas de aprendizaje, aquí he ido ampliando mis habilidades al ritmo de mis exigencias. John es capaz de enlazar la respuesta a una persona en particular cubriendo a la vez áreas de interés de otros participantes y necesidades del grupo de manera espectacular. Va moldeando las prácticas para que saquemos el mayor provecho posible siempre con la consigna de la exploración, lo que requiere un esfuerzo y trabajo individual.
En mi trabajo como Consultora de transición de carreras profesionales he incorporado, gracias a este modelo, mayor flexibilidad y adaptación. Así los candidatos pueden beneficiarse de este tipo de intervenciones. Tengo la sensación de que mis sentidos son más finos y puedo dar respuesta a ellos sin abrumarme por notar tanta información. Disfruto más, si cabe, adentrándome en el viaje de las conversaciones. El camino a seguir no está predeterminado; tengo más posibilidades y formas de comprobar cual es la solución más adecuada para el candidato.
Este modelo me resulta muy útil para indagar en formas de proceder diferentes a las ya establecidas. Me da la oportunidad de ser o sentirme más creativa y cada vez veo más áreas donde aplicarlo."

Eva Verde - Coach y consultora, experta en outplacement y transiciones profesionales. 



"Gracias a la DBM he descubierto una nueva forma de explorar la realidad que me permite entender mucho mejor de qué forma recojo y organizo la información, y sobre todo, de qué forma respondo a lo que me ocurre. Aún llevando ya muchos años recibiendo formación, y de contar con un buen número de metodologías y teorías que aplico a diario en mi trabajo de consultoría de innovación y desarrollo de personas, siento que la DBM ha añadido toda una nueva perspectiva que me permite reforzar lo que traía y darle aún mayor profundidad. Sin duda recomiendo este enfoque".

Matti Hemmi - Coach, Socio director "Inknowation" Consultor y conferenciante.


"Fue por enero de 2007. Dos años antes había realizado un curso de PNL. No me quedé satisfecha. Pero tampoco di por zanjado el asunto. Cuál era el asunto, no lo sabía bien. Sentía marejada de cambio en el modo en que me relacionaba con mis proyectos, con las personas y con poco conocimiento al respecto. Mi primer contacto me corroboró que no era una cuestión de objetivos. De formular buenos objetivos y de planificar su consecución. Por razones similares, también me di cuenta que no era cuestión de saber e identificar cómo otros, supuestos modelos, hacían o conseguían algo para copiarlo y aplicarlo a mi propia vida.  

Y entonces leí la página de SCT Systemic. Y hablaba de conseguir a partir de la propia experiencia. Aquello me gustó. Tenía la intuición de que si no conseguía saber en qué consistía mi experiencia y cómo la construía, para bien y para mal, la posibilidad de incorporar aprendizajes se reduciría bastante.

Y decidí matricularme en un curso de Coach con Tim Ingarfield. Y ha continuado y continua. Y estoy cursando de nuevo el curso de Terapia y Consultoría Sistémica, una formación especialmente potente que permite consolidar, ampliar y generar nuevas habilidades de comprensión y cambio a partir de los aprendizajes realizados en Practitioner y Master en PNL con Remodelado. Aquello de partir de la propia experiencia empezaba a tomar cuerpo. Explorar y explorar en la propia experiencia y en la de los compañeros. Una triada potentísima: constatas como tu propia experiencia se modifica a medida que la exploras. Al principio te inquieta, luego te fascinan las similitudes y diferencias con tus distintas experiencias y las de tus compañeros. Y tomas conciencia o añades comprensión al significado del ser humano como ser social.

Y así comenzó mi camino en el acopio y la experimentación de distinciones que me permitieron ser más consciente de mi forma de pensar, de sentir y hacer y del modo en que se relacionan. Una consciencia que no siempre ha sido agradable: a veces toca desprenderse de creencias, de convicciones que notas cómo te han arropado a lo largo de la vida pero que a la vez han supuesto una limitación al crecimiento personal. A la posibilidad de conocerte a ti mismo y el mundo que te rodea. Un proceso, que a medida que pasa el tiempo te das cuenta que sólo ha empezado. Y que el conocimiento es sólo la parte más pequeña de los resultados obtenidos con mi forma de pensar y relacionarme con el mundo. Quizás en este punto, es importante, o al menos para mí, notar que ser más consciente no es equivalente a ser racional. Del mismo modo, que la intuición, que en cierto modo fue durante mucho tiempo para mí una especie de hada que creía que me permitía conocer, ha resultado ser en muchas otras una encubridora de inocencia.

Puede parecer una carga pesada. A veces lo es. No voy a negar que en algunos momentos he pensado y sentido y hecho como que ya. Se acabó. Pero, a medida que vamos incorporando distinciones, comprensión y capacidad de comprensión, se empieza a tejer, o quizás sería más adecuado decir a visualizar, u oír o incluso sentir, allá cada uno y afortunado el que pueda con las tres al mismo tiempo, una red de distancias que empiezan pareciendo un jeroglífico. O mejor quizás, una especie de laberinto: el todo y la parte, el primer y el segundo plano, desde y a, orientarse y activarse, lazos y vínculos. O fractalidad.
Es en esas distancias y sus variaciones a lo largo del tiempo donde van tomando cuerpo específico las distinciones que nos permiten un conocimiento más detallado del mundo.

Para la DBM, ese conocimiento, que continuamente hay que estar comprobando, es la base para una intervención efectiva, en la empresa, en la familia, en el individuo. Es además el único camino para gestionar el cambio, inevitable. Y sobre todo, volviendo al principio, una manera mucho más rica, interesante y atinada de definir, elegir y conseguir objetivos, sean de la naturaleza que sean. Porque en este punto, los objetivos han dejado de ser lo que eran. Y sólo son una parte, y no necesariamente fija, de lo que pretendes conseguir (en la pareja, en la familia, en el trabajo, en tu vida…)

¿Cómo han conseguido transmitirme todas estas sensaciones, ideas, conceptos, sensaciones, emociones?

Pues en primer lugar, haciéndome ponerlo en práctica, experimentar las distinciones y el modo de hacerlas (dos elementos fundamentales de la habilidad). He pasado mucho tiempo haciendo acopio poco eficaz de conceptos como comunicación o liderazgo, de motivación o evaluación, por poner sólo algunos ejemplos. Poco eficaces no sólo por la dificultad para transmitirlos, a no ser que me aprendiera de memoria algunas definiciones (tarea que siempre me ha seducido muy poco), sino para ponerlos en práctica. Con la DBM, tomas conciencia de cómo construyes el concepto y de cómo puedes modificarlo. En cierto modo las dos caras de la misma moneda, aunque no siempre se consiga, al menos en mi caso, acompasarlas.

En segundo lugar, haciendo sobriedad. Un aspecto que cada vez me parece más importante. No hay adornos, ni grandes presentaciones, ni espectáculos. Una voz ( o dos perfectamente sincronizadas), y movimientos pequeños del resto del cuerpo. Esta sobriedad, te permite tomar nota, por ejemplo, aunque no se esté hablando de ello, de cómo se calibra, de cómo se está creando rapport, de cómo se coge información, de cómo se combina voz y gesto.

Y en tercer lugar, haciendo humor. En este caso también de manera sobria. Una manera de crear y gestionar distancias. Necesarias, imprescindibles diría para hacer más útil el proceso de aprendizaje y cómo nos relacionamos con él y con quien nos enseña.

John McWhirter ejemplifica con especial elegancia estos tres modos de hacer DBM cuando nos tiene delante en la sala, cuando nos observa desde lejos mientras hacemos los ejercicios, o cuando calibra si tiene que dar o no una contestación y de qué modo, o cuando te acompaña, te pregunta o sugiere en relación a cualquier asunto que quieras plantearle y, respecto al cuál, cuidará de hacer seguimiento con discreción y siempre con interés y respeto.

Los efectos de este aprendizaje desde que inicie mi contacto con la DBM han sido variados. Quizás uno de los más importantes es tomar mayor conciencia de lo que depende de mí y de la posibilidad de cambio que eso implica.

Otro efecto, más intenso al inicio, pero que se prolonga, es notar como se recompone la manera de pensar. Quizás resulté más fácil identificarlo en el área profesional. Empiezas a notar que la manera en que recoges y analizas la información se modifica y no sabes muy bien cómo esta ocurriendo, hasta que empiezas a aplicar distinciones que suponen una mejora en el modo de trabajar y en los resultados obtenidos."

Teresa Vargas - Socióloga, coach




Un Cambio de Paradigma



La metodología DBM (Modelado Conductual Desarrollativo) me ha facilitado un cambio de paradigma necesario para evolucionar y desarrollar mi persona.
 

En mi historia de vida el “principio homeostático” ha tenido un lugar muy protagónico, lo convertí en mi “hada madrina”, estaba convencida de que pasara lo que pasara todo volvería a su equilibrio natural. Sin embargo, con el paso de los años, me di cuenta de que era una forma conservadora de ver la existencia, en realidad este concepto consiste en “cambiarlo todo para no cambiar nada” porque todo se equilibra dentro de un medio interno. Así pues la estructura y las funciones homeostáticas se convirtieron en un corsé opresor que me dificultaba ampliar mis horizontes, superar mis propios límites y experimentar una expansión personal.
 

DBM me proporcionó el recurso que necesitaba para el cambio de paradigma: pase del equilibrio homeostático a la fractalidad desarrollativa. Éste concepto es como el ADN de nuestro pensar, hacer y sentir y no tiene otros límites que los que cada uno le quiera poner. Ahora he tomado conciencia de hasta dónde soy yo protagonista de mi vida y hasta dónde soy una observadora pasiva expuesta a los aconteceres ajenos, lo cual rebaja considerablemente la necesidad de control y por ende el índice de neuroticismo.
 

He aprendido a hacer legítimo mi propio pensar, teniendo en cuenta que cada persona es un mundo con un pensar distinto tan legítimo como el propio. Esto que parece simple y obvio significa tener la flexibilidad suficiente para respetar al otro, ampliar el marco de visión propio y sobre todo aprender a escuchar con interés porque uno puede enriquecerse con un punto de vista distinto o confrontado con al propio.



Ante situaciones adversas gestiono mejor la incertidumbre porque aprendes a desmenuzar en pequeñas partes los componentes de un todo, de esta forma uno no se ve enteramente contaminado por la desolación o angustia vital que provoca el no saber.
 

Un aprendizaje que no puedo dejar en el tintero es que los estándares con los que medimos los actos propios y ajenos, pueden facilitar la felicidad o la desventura. Te ayuda a comprender porque hay personas siempre instauradas en la queja o problema y otras que se esfuerzan por forman parte de la solución.
 

Y un largo et cétera que concluiría diciendo que después de un curso de DBM las secuencias cognitivas varían a favor de percibir el mundo de una manera más amplia y con más detalles. Es un aprendizaje realmente experiencial donde las vivencias se anticipan a los contenidos, generando una impronta que facilita el proceso de integrar lo aprendido.
 

Como dice Tim Ingarfield “un trocito más de mundo se nos hace accesible”.

Matilde Ubeira, socióloga, experto en investigación de mercados, coach.





Dar testimonio de las posibilidades de este programa sería tan inútil como querer dar cuenta de cada una de las pequeñas gotas del mar. Y sin embargo después de este primer año de “Terapia y Consultoría Sistémica” tengo una imagen más completa y llena de posibilidades actuales y futuras. Estas posibilidades podrían relacionarse con esta pregunta de otro gran filósofo y educador: “¿Cómo le es dado al hombre conocerse?” Nietzsche vio los peligros de tan profundo conocimiento y anticipó y se revolvió hacia aquello que no hacía sino encorsetar, vulgarizar y adocenar ese precioso potencial del individuo libre. “Tus educadores no pueden ser otra cosa que tus liberadores. Y este es el secreto de toda formación: no proporciona prótesis, narices de cera, ni ojos de cristal”.
 

Según yo lo veo, John McWhirter parece sentir un inmenso placer y aún diversión en proporcionar a otros seres humanos este conocimiento. Te hace trabajar de forma segura, delicada y precisa tu propio proceso de cambio. Te ayuda a integrar tu experiencia vital de manera muy diferente a como lo habías hecho hasta ahora. Pero no es que haya “una única manera de hacerlo”, es que la propia manera en que tú o yo lo hacemos es objeto de conocimiento y exploración en el programa. Personalmente destacaría no solo el hecho de integrar tu propia experiencia y de investigar sobre ti mismo - ¿a quién no le gusta esto? - sino el hacerlo de manera segura, añadiendo posibilidades y distinciones que yo no imaginaba. La autoexploración es sin duda una habilidad que entrenas a través de ejercicios con base en tu propia experiencia, y sobre esa base empiezas a notar y distinguir cosas que has pasado por alto, que tenías disgregadas o desconectadas.



Y si todo esto es importante para cualquiera que esté interesado en su propio proceso de cambio y desarrollo como individuo, sea cual sea su trabajo, profesión, distracción o pensamiento, ¿Qué no será para todos aquellos que nos dedicamos profesionalmente a facilitar el cambio en otros?



Formadores, educadores, consultores, terapeutas, coaches… En diferentes ocasiones he manifestado públicamente una actitud crítica con nuestra propia formación. Honestamente, he acumulado suficiente falta de precisión -propia y ajena- como para saber que ejercer esta profesión requiere de habilidades de modelar, de conocer en profundidad las estructuras de fondo, las nuestras como facilitadores y las de nuestros clientes.



Podemos adquirir mucho más conocimiento sobre nosotros mismos y sobre cómo construimos significados a cerca del mundo. Podemos hacerlo en formación, sin fuertes impactos y sin exhibiciones, sin una puesta en escena pretenciosa. Así diría yo que es este programa. Pero nada puedes esperar que no te comprometa a ti mismo con tu propio trabajo de cambio, y esto incluye cómo te conectas como participante con este tipo de metodología y trabajo. Entiendo que no es fácil. Al principio puede no serlo. Lo que no pongas tú en términos de experiencia propia, investigación, curiosidad, paciencia, cooperación, participación, aplicación y práctica nadie lo pondrá por ti, por tanto nada obtendrás.



Esto dicho hoy, cuando en educación, en terapia, en consultoría o en coaching casi todo vale y tienen “éxito” enfoques permisivos, breves, prescriptivos, rápidos, fáciles… es casi, casi, revolucionario, subversivo…



Pilar Mamolar - Consultora, formadora y coach. Profesora del curso de Gestión del Talento CEPADE / UPM . Socia Directora de Globalcoach.